Ya tienes una web. Está publicada en Google. No se mueve. No tienes redes sociales o muy pocas. Apenas pones un post cada tres o cuatro meses con lo que se te ocurre. En tu sitio está indicado lo que haces, el número de teléfono, la dirección. Compraste el dominio. ¿Ya está? ¿Una página fija en la era de los cambios al segundo? Dices que en Internet hay que estar y tú estás. Pero, desafortunadamente, eso no es todo. Es, si acaso, el principio. Porque una web te puede servir como escaparate y/o tienda para tus productos o servicios, pero si nadie sabe que está allá lejos en la nube online es como si no existiera. Así es. De nada sirve que hicieras la página con mimo e ilusión. Necesitas ahora mismo apuntarte al marketing de contenidos.

¿Por qué no sirve mi web? ¿Por qué no entran desde las búsquedas de Google?

Las razones pueden ser muchas, diversas y variadas y eso lo tendría que estudiar un experto. Nos ofrecemos a hacerlo, pero, seguramente la más sencilla es que no hiciste marketing de contenidos. Esto es, no tienes un blog asociado con artículos interesantes relacionados con las búsquedas favoritas de los internautas.

Internet es infinito. Cada segundo se abren páginas nuevas y miles de perfiles distintos en las redes sociales desde todos los rincones del mundo. Cada día se crean proyectos colaborativos diversos que hacen las delicias de los usuarios. Y, entre todos esos emprendimientos, está el tuyo. Así que lo último que debes hacer es tener una página fija sin más. Así pocos van a entrar a saber de tus productos o servicios.

Para que eso no suceda y tengas cada vez más y más usuarios interesados en lo que ofreces te tienes que apuntar, sí o sí, al marketing de contenidos.

¿Qué es el marketing de contenidos de una empresa?

Resumiendo mucho consiste en generar noticias, historias, narraciones, explicaciones, vivencias o descripciones relacionadas con tu producto. Ejemplificando que se entiende mejor, si tienes una plantación de café, serían buenas ideas hacer listas de las mejores cafeterías del mundo, de los distintos cafés según los países, consejos sobre cómo hacer un café sublime, noticias simpáticas sobre el género, recursos para aprendices de camareros o ideas brillantes para los invitados. Así, cuando alguien interesado en el asunto busque en Google puede que dé con tu artículo y, de paso, con el producto que ofertas. Y te compre que de eso se trata.

Entonces, ¿me pongo a escribir sin más? Bueno… eso dependerá de tu pericia y de tus conocimientos de SEO y de gestión de las redes sociales. No me estoy perdiendo que todo es lo mismo. Sin SEO en Google no se va a ninguna parte. Y, ¿qué es el SEO? En esencia, consiste en escribir de una manera determinada para que, por un lado, los robots te encuentren, y una vez que tengas al lector, no te deje al segundo siguiente (literal) porque eres muy aburrido. Así que en el marketing de contenidos hay que barajar dos habilidades. Por un lado hay que escribir bien (como Vargas Llosa o Delibes por lo menos) y, por el otro, hay que conocer los entresijos de las técnicas de Google.

Por si esto fuera poco, además, esos contenidos tienen que moverse con acierto por las redes sociales. Esto hace que tu página (tu URL) navegue cada vez más por el mar de Internet y Google (u otros buscadores, pero esencialmente ese) lo considere interesante. Estas idas y vueltas se completan con los posibles usuarios que se encuentren el contenido y que se decidan a seguirte de distintas formas.

Entonces, ¿cómo me beneficia el marketing de contenidos?

1.- Atrayendo público interesado a tu web a través de las búsquedas del día a día. Eso aumenta las posibilidades de venta. Si nadie pasa por la puerta de tu tienda, es imposible que te compren.

2.- Consiguiendo seguidores a través de newsletter o redes sociales y, por tanto, generando más potenciales clientes para tus productos o servicios.

3.- Generando confianza a los posibles compradores, usuarios o clientes al ofrecer una visión de lo que ofertas con más conocimiento. No es lo mismo una página que, por poner un caso, venda sillas que coloque sin más su catálogo para la venta que, de manera ordenada, dé consejos de decoración, de estilos históricos, de estilismos para distintos ambientes, de arreglos para manitas etc. etc. etc.

4.- Es económico. Vale que tendrás que pagar a un redactor profesional pero, en comparación, el coste es mínimo con respecto a las campañas de pago en los buscadores, sobre todo Google Adwords y eso para otro día.

5.- Estás cimentando tu reputación día a día. Al contrario que las campañas de pago que, cuando se acaba el saldo, se terminan los anuncios al segundo siguiente, el marketing de contenidos está siempre online. Si un artículo funciona, irá generando más y más lectores y eso son potenciales clientes para tu empresa.

Y, por último, te distingue de la competencia y ya sabes que ese es el primer paso para el éxito.

¿Quieres hacer marketing de contenidos para tu página web? Nosotros te lo llevamos. Pregúntanos que respondemos enseguida.

Candela Vizcaíno

 

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